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domingo, 6 de mayo de 2012



UN MUNDO SIN FIN.

Ken Follet es el maestro de la narrativa adictiva.


Un tanto tardío en descubrir de manera personal a este autor, confieso que pocos como él me han provocado que no suelte un libro, hasta darlo por terminado. No quisiera repetir todos los comentarios y adjetivos que provocaron una deliciosa retroalimentación relativa al primer libro que pude leer de este autor: La caída de los Gigantes. Remítanse a entradas anteriores de este blog, y descubrirán por qué las reseñas de los libros de Ken Follet son un descanso y una pasión al mismo tiempo.

Ken Follet parece ser un escritor multifacético. Pareciera que domina tanto el género de novela histórica "monstruosa", con múltiples líneas argumentales y narrativas extensas y detalladas. Sin embargo, no toda su obra es así. Entre ladrillos también construye pisapapeles. Pero la mayoría de la fama que se ha ganado en los últimos tiempos, ha sido debodo a sus novelas ambientadas históricamente.

"Un mundo sin fin" se construye en el contexto previo a la peste negra. Hablamos, esencialmente, de la primera mitad del siglo XIV. Sucesos de la máxima importancia ocurrirán en el norte de Europa: la Guerra de los 100 años. Estamos a las puertas del renacimiento y el conflicto ideológico entre nobleza y burguesía. Pasamos del concepto de servidumbre a ciudadanía. En sí, el estudio socila y filosófico de esta etapa de la historia resulta apasionante.

Con su habitual maestría, el autor entrelaza desde el principio los destinos de 5 niños, que coinciden en reunirse en el Priorato de Kingsbride previo a la fiesta de Todos los Santos. Exacto, estamos en el mismo lugar que constituye el punto de partida de la novela anterior, titulada "Los Pilares de la Tierra". Solo que el escenario ya tiene 200 años de viejo. El sueño por construir una catedral, ahora se traducirá en la obseción por alcanzar el cielo, físicamente hablando. Uno de nuestros protagonistas se propondrá construir la torre más alta de Gran Bretaña, el edificio más majestuoso del país.

¿Quiénes son estos niños, cuyo destino constituira la base de todos los contrapuntos elaborados para la historia? Tenemos a dos, hijos de un siervo que es ladrón a la vez: Gwenda y Philemon. Otros dos, vástagos de un noble en decadencia económica: Merthin y Ralph. Y finalmente, la hija del más próspero comerciante de lana de la región: Caris.

Varias historias secundarias se entrelazarán de manera adecuada, y constituirán un magnífico soporte a los devenires de estos personajes. Todos son, de manera directa o indirecta, testimonios de una lucha entre un soldado y sus perseguidores. El mensaje que porta dicho soldado es clave, y su develación podría provocar una revolución entera en el país. Prácticamente con ese mensaje se inicia el relato, y con dicho pergamino se termina la novela.

Las ambientaciones son adecuadas, el contexto histórico resulta una delicia para embarnecer la historia, y los relatos alusivos a las formas de trato entre nobles, la lucha por el poder, las intrigas dentro de los conventos, y la vida disoluta y al mismo tiempo moralina de la sociedad media se muestran sin ambages. Personas de criterio restringido, mejor absténgase de leer esta novela. Se perderán un tesoro narrativo, pero se pueden ahorrar alguna punzada en el hígado. Las descripciones sobre la propagación de la peste son tácitas, la narrativa sobre infidelidades, preferencias sexuales ocultas y mañas de todo tipo, son la tortura y la delicia a la vez de quienes están absortos en la historia. Literalmente, en esta novela PASA DE TODO.

Los relatos de Follet suelen terminar bien. No es un final feliz al estilo Disney, pero sí es un final que provoca sosiego a quienes nos identificamos con los personajes que nos parecen los "buenos de la película". Reitero que el proferos Ken es un experto en hacer que entren en colisión las historias de los personajes. Ahora lo logra de manera más predecible que en el caso de la Caída de los Gigantes. pero no deja de parecerme un maestro en el arte del contrapunto y un adecuado narrador, completo sin ser exhaustivo en sus descripciones.

Honestamente, no se pierdan la lectura de esta novela. Por historia, por humanidad, por intriga, vale la pena.

jueves, 12 de abril de 2012

El Aguila de plata. Una más de romanos.



Entre los escritores españoles y británicos de la actualidad, hay una pequeña corriente que, a juzgar por sus productos literarios, se confiesa admiradora de la cultura grecorromana. Si observamos los estantes de venta de las librerías más conspícuas de nuestra sociedad mexicana, veremos continuamente en la sección de Novedades libros y novelas relacionados con esa época y sus famosos personajes. La mayoría de los escritores hacen sus pininos en la novela histórica, o en la ficción verosímil en este género. Algunos, doctos en la temática (Valerio Massimo Manfredi y Santiago Posteguillo) presentan sus productos con un prestigio bien merecido. La verdad es que la calidad de lo que podemos adquirir, vería mucho.

Cae a mis manos el título EL AGUILA DE PLATA. Fanático como soy de los dos subgéneros mencionados en el párrafo anterior, tuve el antojo de leer determinada literatura. Va a continuación mi comentario. Recuerden que nunca realizamos en esta página reseñas completas; el objetivo es comentar los libros a fin de que ustedes decidan leerlo o no, en base a las sugerencias de su humilde servidor.

Dicho libro es la continuación de otro, escrito previamente por el autor: Ben Kane. Lo interesante es que el autor es veterinario de profesión, y escritor por pasión. Su primer libro "LA LEGIÓN OLVIDADA" versa sobre el famoso episodio relacionado con la muerte de craso y una de las peores derrotas en la historia de los romanos. En el equilibrio de la decadente República Romana, el control político estribaba en la igualdad de fuerzas e influencias que existiera en el triunvirato de César, Pompeyo y Craso. Craso muere en la expedición, a manos de los partos. Carrae es el lugar de la sonada derrota.

La historia entrelaza las vidas de tres personas: Tarquinus, Brennus y Romulus. El primero es una especie de sacerdote y profeta de origen etrusco. Brennus es un gladiador, y Rómulus es un esclavo que por azares de destino termina, junto con los otros, en el ejército romano. Sobreviven a la derrota de Carrae, y son tomados por los partos para ejercer de tropas auxiliares en los límites del imperio orientel.

Aunado a esta situación, está la hermana de Romulus, Fabiola. Fabiola es una mujer que pasa de ser una meretriz para la clase alta, a ser la amante de Brutus, uno de los generales más confiables del victorioso Julio César. Los destinos de Fabiola y Romulus se han separado de manera casi irremediable al inicio de la trilogía.

Menciono lo relativo a la trilogía porque eso se puede inferir claramente al leer el libro. El autor tiene la ventaja de otorgarnos datos en esta segunda entrega, paulatina pero constantemente. Dichos datos de contexto nos permite a quienes no leímos el primero, entendamos el contexto del AGUILA DE PLATA y nos engachemos con la historia en su conjunto.

Ben Kane tiene el acierto de entrelazar los dramas personales con situaciones reales de la historia universal. Podemos contemplar en su libro las revueltas de Roma, las características de los Dioses Partos y Romanos, la lucha entre César y el Senado (Pompeyo incluido) y la invasión romana a Egipto, con la final destitución de Tolomeo y el ascenso de Cleopatra.

La convicción de los hermanos (Romulus y Fabiola) de que siguien vivos y terminarán por unirse de nuevo, están un tanto forzadas por las apariciones de diversos chamanes que les muestran "trozos" de su futuro. Ambos se vuelven adeptos de Mitra, y seguidores del mitraísmo. Suena lógico que ambos reciban mensajes proféticos cuando recurren a dicho ritual, peri suena por demás forzado cuando las indirectas provienen de un druida galo o un veterano de guerra, así nada más.

La dinámica de la lectura es buena, y el autor tiene el acierto de saber entrelazar las dos historias principales. Debo confesar que no es un libro que me haya apasionado por su contenido. La intensidad de mi lectura fue un tanto desigual, y tardé en finiquitar de leerlo. Caso contrario cuando acudí a "La caída de los gigantes" (Ken Follet) o "Las legiones malditas" (Santiago Posteguillo). Ambos son tremendos ladrillos con una capacidad adictiva tremenda.

En todo caso, es un libro que vale la pena leer, si te gusta la novela historica y te apasiona la historia de la antigüedad clásica. Aunque tiene episodios ágiles e interesantes, tiene otros que, a mi juicio son un tanto lentos e inecesarios. En un lenguaje fácil, la capacidad descrptiva del autor es suficiente, sin ser excelsa. Hay brincos temporales en la historia que se justifican más en el deseo del autor por empatarce econtecimientos importantes y reales, que por el desarrollo en sí de las historias de sus personajes. Esa puede ser su debilidad. Sin embargo, amigo lector, tú tendrás la mejor opinión.

Les advierto que la portada de la edición que compre, no anticipa para nada el contenido del libro. Se presenta a un par de gladiadores en plena lucha, en medio de un Coliseo. Veremos otro tipo de luchas, pero nunca una de esas. Si bien se hace referencia al pasado gladiatorio de algunos de los participantes, creo que lo ideal es buscar una portada más ad hoc para el contenido de esta segunda parte de la trilogía. Insisto en que es trilogía porque la forma en como termina el libro no deja otra alternativa; simplemente la historia no se cierra. No de una manera intrépida e interesante como en "Los hombres que no amaban a las mujeres", pero sí de una manera solvente y adecuada.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Antonio Tabucchi, te extrañaremos en todo el mundo.


(FALLECIDO EL PASADO 25 DE MARZO)


Tabucchi era considerado un referente literario en EuropaHace apenas 3 días que falleció el conocido escritor italo-portugués Antonio Tabucchi. Será recordado por ambas lenguas, y resulta refrescante que una lengua como el portugués tenga representantes adoptivos que hayan provocado la necesaria visibilidad que necesitaba este idioma. Best-seller en italiano, decidió adoptar un país y un pensamiento aparte del materno. Brevemente presentamos aquí su semblanza.

Gracias Tabucchi, por mostrarnos que en Portugal hay mucha más riqueza que Pessoa y Saramago.

El escritor italiano Antonio Tabucchi, falleció a los 68 años en su amada Lisboa. Dejó un imborrable legado a las letras europeas debido a su singular narrativa y su constante lucha en pro de las libertades civiles.
 
La desaparición de Tabucchi, víctima de una larga enfermedad, impactó tanto a su Italia natal como a Portugal, su país de adopción desde que en los años 60 se rindiese fascinado a la misteriosa y angustiosa poesía de Fernando Pessoa.

"Antonio Tabucchi no era apenas el amigo íntimo de Lisboa y de Portugal, el amigo íntimo de nuestra literatura, el gran divulgador de Fernando Pessoa; era el más portugués de todos los italianos", subrayó en un comunicado el secretario de Estado de Cultura de Portugal, Francisco José Viegas.

El literato italiano, nacido en la provincia de Pisa el 24 de septiembre de 1943, se inspiró en muchas de sus obras en la Lisboa que tanto retrató su "maestro" Pessoa, del que aprendió que desde la poesía también se puede construir un universo novelesco.

Los libros de Tabucchi son como "un relámpago que iluminó muchas de nuestras sombras y misterios", consideró Viegas, quien realzó el peso intelectual del autor de 'Sostiene Pereira' (1994) o 'La Cabeza Pperdida de Damasceno Monteiro' (1997).

"Fue una de las personas que más reflexionó sobre Europa y aquello que más sentido da a Europa, que es su cultura y su capacidad de dialogar con el mundo", sostuvo el responsable cultural portugués, también escritor y editor.

En Italia, la editorial Feltrinelli, encargada de la publicación de la mayoría de su obra, señaló en un comunicado que pierde "un amigo, un intelectual europeo y un gran escritor".

Ganador de varios premios literarios y Doctor Honoris Causa en 2007 por la Universidad belga de Lieja, Tacucchi será enterrado en Lisboa el 29 de marzo, según confirmó su viuda María José de Lencastre, profesora universitaria e infatigable colaboradora de Tabucchi.

La muerte del escritor ha conmocionado el medio cultural portugués y la Casa Fernando Pessoa de la capital lusa le homenajeará el próximo 2 de abril con un maratón de lectura integral de la obra 'Requiem'.
Tabucchi, que trabó una fuerte amistad el reconocido escritor José Cardoso Pires -ya fallecido-, pasaba seis meses del año entre Lisboa y la Toscana y dejó un libro todavía por publicar, un conjunto de nueve historias relacionadas con el paso del tiempo.

REFERENCIAS:
http://entretenimiento.terra.com.mx/cultura/arte/muere-el-escritor-italiano-antonio-tabucchi-a-los-68-anos,e150f174f0b46310VgnVCM5000009ccceb0aRCRD.html Recuperado el 28 de marzo de 2012.
http://www.eluniversal.com.mx/notas/837936.html Recuperado el 28 de marzo del 2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

EL ALAMO, una historia no apta para Hollywood



Tradicionalmente, en el colectivo cultural de los mexicanos existe una especie de sentimiento de inferioridad ante lo extranjero. Estoy partiendo de una premisa muy discutible, pero creo que el enfoque con el que la mayoría de los maestros y su sistema político de respaldo han hecho pensar a la mayoría de los mexicanos que, desde nuestra prehistoria como país, hemos sido víctimas de abusos implacables por parte de naciones extranjeras.

¿Cómo han construido ese discurso? Desde los pobres aztecas que cayeron víctimas de los malditos españoles (no nos mencionan mucho a los otros 200 mil texcocanos, totonacas, tlaxcaltecas y demás tribus que compartieron la lucha de los blancos barbados contra el enemigo común), hasta que nos "liberamos" por la guía de nuestros héroes insurgentes, vivimos en una situación de explotación e injusticia. Luego, quedamos demasiado lánguidos para defendernos de siguientes invasiones. Claro, también estaba Santa Anna, el culpable de todos los males. Ydesfallecimos abatidos de manos de franceses, norteamericanos, y en menor medida por ingleses y españoles. El porfiriato significó entregarle las "naves" a inversionistas extranjeros para que las manejaran, y la revolución fue ese impulso nacionalista, con una interrupción brusca significada por una nueva invación americana en dos etapas: Veracruz y la cacería de Pancho Villa.

Decir medias verdades es lo mismo que decir mentiras. Por eso valoro sobremanera a aquellas personas que realizan un trabajo de investigación histórica quitándose los lentes y el toldo que pueden significar los prejuicios y las creencias particulares de los escritores. Dicho lo anterior, resulta obvio y hasta natural que no me gusten los libros de Francisco Martín Moreno, un historiador que construye sus argumentos desde la base de apuntalar todo un sistema de creencias particulares. Y ahora, vale la pena decir, que me resulta natural elogiar el trabajo que hace Paco Ignacio Taibo II en EL ALAMO.

La guerra de Texas es un episiodio non grato de la historia del país. Adjunto a la invasión norteamericana, para muchos significa la pérdida de la mitad del territorio nacional. Para otros, significa un motivo argumental de los políticos del siglo XIX, cuando en realidad eran terrenos que muchos mexicanos no quisieron ni regalados. Pero para los americanos, forma parte de su mito fundacional: en la narrativa americana de la historia, surgen frases famosas, héroes intrépidos y un episodio muy claro del american way of life. Por eso hace falta que desmitifiquemos ese rato histórico nacional. Estamos acostumbrados a pensar de manera maniquea la historia: el acierto de uno significa el error del otro, frente a un bueno siempre habrá un malo, los inteligentes le ganan a los idiotas.

Paco ignacio Taibo parte de otra premisa de investigación. No quiere corregir la historia ya escrita, con su respectivo respaldo de ideología. Quiere saber QUÉ DEMONIOS PASÓ EN EL ALAMO. Y realiza una exhaustiva búsqueda historica de los personajes, las anécdotas, los diarios de guerra y testimonios indirectos.

Su libro "El Alamo: Una historia no apta para Hollywood" es un excelente producto de dicha investigación. Desmitifica a muchos supuestos héroes americanos, y tampoco niega la parte de verdad que arroja evidencias de culpa sobre los caudillos mexicanos. Dividido en capítulos muy pequeños, de fácul lectura, nos realiza una excelente síntesis de los orígenes del conflicto, de las acciones previas que gestaron las batallas por la independencia de Texas, y del desenlace final con sus consecuentes creaciones de mitos proyanquis y capítulos de televisión adecuados para un público acostumbrado a pensar que su país está hecho de hombres nobles, honestos y trabajadores, que lucharon por sus derechos ante los irracionales ingleses primero, y luego ante los ignorantes y subesarrollados mexicanos. Ja ja ja ja ja. 

Ya saben que la intención de mis artículos no van en la línea de reseñar el libro: quiero motivarlos a leerlo. Este libro resultará delicioso, como quiera que lo lean: todo o en partes. Para aquellos que gustan de la novela histórica, este libro no utiliza el subgénero novelero sino que nos traduce en un lenguaje puramente narrativo, lo que encuentra Paco Ignacio en las  numerosas fuentes documentales. Apareceran Santa Anna, Almonte, Filizola, y numerosos personajes del lado mexicano. Pero también nos muestra una visión real de Crocket, Travis y Bowie. Fuera mitos. Es la hora de la verdad.

Queda muy claro que la historia fundacional del estado de Texas es una historia de especuladores de tierra y gandallas norteamericanos. Yque la falta de experiencia en batallas reales, los aires de petulancia santaanista  y la poca coordinación y preparación de los ejércitos mexicanos fueron factores fundamentales.  Pero de allí a que los alamistas murieron matando a numerosos mexicanos, o de que Crocket murió matando a 20 mexicanos solito..... es descubrir a los inventores de la ciencia ficción.

Gran libro, sencillamente. No se lo pierdan.

martes, 14 de febrero de 2012

La caída de los Gigantes.

“La caída de los Gigantes”
Ken Follet vuelve a deslumbrar.
Fall of GiantsTodos los aficionados a la historia medieval, estamos profundamente agradecidos con las virtudes literarias de Ken. Particularmente “Los pilares de la tierra” me parece una obra elaborada magistralmente, la cual muestra con maestría dos mundos: el mundo de la alta nobleza y sus luchas maquiavélicas por el poder, junto con el mundo del pueblo llano que sufre las consecuencias de las disputas dinásticas. En medio de esa lucha, hay personas que hacen hasta lo indecible por lograr la consecución de su proyecto de vida. Cito de manera obvia al albañil que tiene como sueño construir una catedral. De tan interesante narrativa ya hubo quienes consideraron dicho argumento digno de ser enviado a la pantalla grande. Recordemos que Ridley Scott tuvo a bien realizar una adaptación de la primera novela que colocó a Follet en el candelero. La miniserie de Scott resulta, con tales precedentes, muy disfrutable. Nunca como el libro, pero disfrutable.
En esta ocasión, el autor anglosajón retrocede en el tiempo, pero no tanto. Le ha robado tanta visibilidad la Segunda Guerra Mundial a la Primera, que a muchos de escasa cultura les parece que el primer conflicto global fue apenas un calentamiento para la masacre espantosa que constituyó la Segunda Guerra Mundial. Claro, personajes como Hitler, Stalin, Mussolini, Roosevelt y Churchill venden más que…..¿quiénes? ¿Cómo se llamaba el archiduque? ¿Quiénes fueron los protagonistas del conflicto previo?
Ken Follet viene a hacerle justicia a la Primera Guerra Mundial, colocándola en el candelero y dimensionando el trauma que significo para buena parte del mundo. Resulta curioso que, al momento que hacer estas líneas, otra novela es hecha imagen para mostrar otra parte de esta guerra que fue objeto de crueles tratos y mortandad espantosa: me refiero a “Caballo de guerra”. Efectivamente, señores. La Primera Guerra Mundial tiene mucha tela de dónde cortar.
Vayamos al tema: el autor nos presenta el devenir de cinco familias, de distintos países, en los años previos y los meses terribles de la Primera Guerra Mundial. Los citaré fuera de párrafo, para facilitar la memorización que nos será muy útil en el desarrollo de esta reseña.
Familia Fitzherbert, de origen Inglés. Nobles y ricos, conservadores. Sus principales personajes son el Conde “Fitz” y su hermana Maud, de ideas más avanzadas. Fitz está casado con una princesa rusa.
Familia Dewar, de origen estadounidense. Gus Dewar es diplomático y asesor de su gobierno.
Famila Von Ulrich, alemanes y austriacos. Walter es prusiano, y se enamorará de la hermana del inglés Fitz. Menudo lío. Robert es primo de Walter, y cumple un papel secundario en la historia.
Familia Peshkov, rusos de nacimiento. Grigory y Lev son hermanos. Curiosamente, al final de esta guerra serán de ideologías completamente opuestas.
Familia Williams, de origen Galés. David Williams es sindicalista y jefe de familia. Su hijo Billy será minero y soldado británico. Su hermana Ethel tendrá un affaire con el Conde Fitz y terminará como activista, feminista y laborista al terminar esta conflagración mundial.
¿Cómo se relacionan todas estas familias, de lugares tan distintos y distantes? En eso consiste la maestría de Ken Follet.  Es un experto en entrelazar historias, de manera natural y con lógica argumentativa, incluso histórica. Las familias inglesas, estadounidenses y alemanas se relacionarán por medio de la diplomacia y las funciones militares, una vez iniciada la guerra. Las familias galesa y rusa, desde su condición de proletarios, con algunos escarceos desafortunados en su relación con la nobleza nativa de su país.
En todos los casos, sorprende la manera como el autor describe las infrahumanas condiciones en que laboraban los mineros galeses y los obreros metalúrgicos rusos. Cruel y abrumadora es su narración sobre las injusticias de las que son víctimas los rusos a cuentas del zar. Y tremendamente interesante la manera como los diplomáticos ingleses y alemanes especulan sobre la guerra que viene. Una guerra que fue consecuencia más de las alianzas previas entre los países participantes.
En lo personal, no me queda duda que Ken Follet es un excelente narrador de historias. No es un autor para débiles lectores. Sus libros podrán parecer ladrillos, pero encienden la imaginación y emocionan al lector. Te quedas atrapado con la trama y descubres, no sin un dejo de emoción permanente, como las piezas del rompecabezas encajan de manera lógica en esta construcción de relaciones entre diplomáticos, princesas, obreros, feministas y comunistas.
La historia, obviamente, ya la conocemos. Sabemos las consecuencias del desarrollo de esta guerra mundial, y la semilla de violencia que quedó implantada en los tratados de Versalles. Curiosamente, el presidente Wilson promovió un reparto territorial y político que evitara, en lo futuro, conflictos de escala mundial. Sus buenas intenciones se convirtieron en un caldo de cultivo que, veinte años después, desataría la más vergonzante de las guerras en la historia de la humanidad.
El libro de Ken Follet es un canto a la libertad, a la dignidad humana, a la igualdad del género humano. Los países hierven en todos sus estratos con las ideologías en boga, y el comunismo surge en Rusia como amenaza o como esperanza, dependiendo del punto de vista. Su novela también es una constatación del sufrimiento humano ante un conflicto bélico. Ricos y pobres, aristócratas y plebeyos, todos sufren cuando los acontecimientos militares se desencadenan y nos envuelven a todos con sus terribles consecuencias. Familia que no sufre la pérdida de uno o más seres queridos, se divide. No les voy a contar los avatares de cada una de las cinco familias. Realmente, vale la pena que lean el libro.
P.D. El archiduque austriaco se llamaba Francisco José. Que no se diga que no sabía.

martes, 10 de enero de 2012

EL PAIS DE UNO. Una buena oportunidad para romper con las lagunas mentales de la sociedad mexicana.



Una premisa debatida de manera constante por todos los historiadores, tanto profesionales como aficionados, es sobre si los mexicanos somos de memoria corta. La línea del tiempo bosquejada por nuestro devenir como país pareciera corroborar esta teoría: nos gobiernan quienes nos hundieron, aún cuando recordemos, de manera sarcástica o minimizada, sus hechos crueles. Allí están las once presidencias de Santa Anna. Allí tenemos a la cabeza de Hidalgo, pasando de la jaula oprobiosa al monumento nacional. Encontramos las seis reelecciones de Porfirio Díaz, el monumento al Centenario la Estela de luz (algunos le llaman “estafa de luz”) del  Bicentenario. Y tantos políticos que siguen en boga, a pesar de sus incineraciones temporales. Políticos que sobreviven al Salinismo, al Zedillismo, al Foxismo (si es que lo hubo) y al Calderonismo.
Al momento de elaborar este comentario, me encuentro en una situación asaz extraña. Termino de leer un libro que me provocó mucho placer su lectura, al mismo tiempo que innumerables complicaciones mentales. ¿Quién dijo que Denise Dresser era fácil de leer?
La autora escribe con una lógica irrenunciable; apabullante, diría yo. Con la meticulosidad de un francés y con la contundencia expresiva de un latino. Numerosa en figuras escritas, acumula comparaciones, epítetos, paradojas, juegos de palabras  y listados argumentativos. Al mismo tiempo de cansa y te invita a seguir leyendo. Difícilmente puedes negarle la razón, so pena de intentar desmentir aquello que con inmediato gesto signaste en aprobación tras la lectura previa.
Trataré de abordar el contenido del libro, con las precauciones del caso: demasiado analítico para poder sintetizarlo, e imposible de analizar sin prolongarse demasiado. Lo más importante es, querido lector, que este comentario no pretende reseñarte el libro, sino invitarte a leerlo. Vaya pues mi interpretación personal del mismo.
En un año electoral “El país de uno” es una especie de manifiesto sobre la transformación y evolución del pensamiento político y social de la autora. Todo lo que piensa, opina y apoya, con referencias históricas y alusiones culturales. Resulta extremadamente enriquecedor, por el simple hecho de que quienes tengamos un rango de edad menor a 50 años y mayor a 18, nos encontraremos con una especia de caña de pescar, mentalmente hablando. Denise nos ayudará a recuperar de nuestro pasado obnubilado aquello que nos escandalizó en el pasado político nacional.
Pero no solamente se trata de un revisionismo reciente. Se trata de encontrar argumentos para decir, en este año, por quién debo votar, POR QUIÉN NO DEBO VOTAR, y por qué tenemos que romper con esa especie de fatalismo cultural, terriblemente enraizado en al ser del mexicano. Si tenemos un buen gobernante, ¡bendito sea Dios! Si tenemos un mal gobernante….a todo se adapta uno.
La motivación principal del libro, intuyo, consiste en desperezar nuestro ser, en  “indignarnos” con el pasado y el presente de nuestra patria, en ser acuciosos y críticos respecto de quienes rigen los destinos de este país, e incluso a no dejarnos. Debemos arrebatarles el país que por historia, derecho y sacrificio, nos pertenece a nosotros. No a ellos. Los políticos tienen secuestrado al país, y no se vale que nosotros seamos simples mirones que a fuerza de su propia pasividad, se convierten en espejos, cómplices de la acción maligna que ocurre y ha ocurrido. No nos está permitido el pecado de omisión.
Con el párrafo anterior, considero la primera parte del libro. Después, la autora nos lleva por todo un recorrido social, político y hasta filosófico, del pasado, presente y futuro de los mexicanos. No pretende ser exhaustivo: ella lo es, y basta con ella. Reseñaré brevemente las siguientes partes, sin siquiera tocar los argumentos, puesto que es el corazón de su libro.
¿Cómo hemos sido? La reflexión de Denise nos conduce a un nuevo carácter del mexicano, sin pretender emular a Octavio Paz: Somnolientos, idiotizados por el petróleo, con educación exigua, conformistas, discriminadores corruptos y amigos de palancas y privilegios para unos cuantos. Suena rudo, pero es cierto y fácilmente comprobable. El libro nos dice por qué.
Luego, nos ofrece una perspectiva de lo que ha ocurrido con el país los últimos 20 años: del Salinismo al Foxismo. Con su juicio particular, desnuda de nuevo los grandes atracos que políticos con vida y memoria vigente han hecho al país. Las particularidades de la dictablanda priista, la lucha salinista contra la nomenklatura y las oportunidades perdidas de Fox.
No menos importantes se constituyen las reflexiones sobre las trabas (en peligro de convertirse en taras) que impiden el florecimiento actual de nuestro país. Los monopolios y los oligopolios, el poder fáctico de unos cuantos, los medios de comunicación y los cárteles de la droga.
La reflexión final, deben de interpretarla por ustedes mismos. Creo que es un libro oportuno, que no oportunista, pues en este año de elecciones se requieren ciudadanos que efectivamente vistan de overol y estén decididos a participar de manera activa en el buen funcionamiento del país. Ahora, más que nunca, acudir simplemente a votar, no sólo es insuficiente: es la perpetuación de una democracia disfuncional. Debemos de entender la democracia como la participación de todos en el funcionamiento del país, no en la simple elección por las masas anónimas de un personajazo que ordeñará la vaca el siguiente sexenio.

lunes, 2 de enero de 2012

La llamada de la selva.



¡Feliz año nuevo! Que uno de nuestros propósitos sea el leer más, y acrecentar nuestra cultura literaria y general.
Iniciamos este año con un comentario sobre una novela que muchos catalogan para adolescentes. Creo que deberíamos de ampliar este espectro, y sugerir la lectura para un público más amplio. Ahora que en enero tienen muchos días extra para "leer", hay una lectura que bien pueden finiquitarla el mismo día y agarrar vuelo para lecturas más prolongadas.

"La llamada de la selva" o "La llamada de la naturaleza" es una novela corta del vitalista Jack London. Es la época de la revolución industrial en pleno, de la supremacía occidental, de las exploraciones por terrenos exóticos y legendarios....incluso de la lucha por llegar hasta los últimos confines de la tierra. Estados Unidos está en plena expansión territorial, y es tiempo de aprovechar lo ganado. En ese contexto se nos presenta una novela que bien pudo considerarse algo tierna en su momento. Como están las percepciones en este momento, y con la piel delgadita de muchas personas, a ciertos partidarios de PETA o de la burbuja de cristal para proteger a los niños y a los animales, esta novela les causaría un infarto. Permítanme explicarles las razones.

Buck es un perro burgués, que vive cómodamente en la gran Quinta de un rico californiano. El típico perro que juega con los nietos, que come sibaritamente, que se sienta al lado del viejo amable frente a la chimenea. Pero su vida cambiará radicalmente cuando el ayudante del jardinero (de origen latino, para completar el prejuicio) lo roba y lo vende para pagar unas deudas de juego.

En este momento la vida de este perro, mezcla de San Bernardo y Pastor Alemán, da un giro de 180 grados. Se convertirá en un perro de tiro, destinado a las grandes exploraciones del norte de Canadá y de Alaska a finales del siglo XIX. Se acabó la vida de reposo y relajación, ahora surge la lucha por la vida y el aprendizaje bajo el látigo y el garrote. Poco a poco, en este ambiente hostil y de sobrevivencia, surge el instinto animal de este fabuloso perro y siente la llamada de su ser animal. Sus instintos lobunos surgirán a medida que sortea diferentes aventuras y calamidades.

El perro Buck tendrá que luchar por la supremacía dentro de la jauría. Aprenderá a dormir en la nieve, a controlar un trineo de tiro, a evitar el castigo de los humanos, y a decir que no, cuando de le pide realizar algo que si intinto le indica es conducente a la muerte.

Un punto a favor del autor, es el hecho de que no pone a hablar a los animales entre sí. El relato es simple, la línea narrativa siempre es desde la perspectiva del personaje principal; en este caso el fantástico Buck. Se habla desde el pensamiento del perro, pero nunca pone en el hocico de los perros animales, simplemente relata como si pensaran y actuaran en consecuencia. Sería ridículo y algo Disney poner a hablar a los perros.

No quiero contar el final de esta novela. Simplemente quiero dejar en claro que el escritor parece querer demostrar su tesis de que no hay actos buenos o malos en los animales (¿o en los humanos?). Irremediablemente tendremos que hacer caso a nuestros instintos, haciendo homenaje al deseo de supervivencia de nuestros antepasados.

El lenguaje de la lectura es bastante entendible, pero considero que también ayuda a incrementar el acerbo verbal de un mexicano promedio. Es una novela que te puede gustar o no, pero terminarás por leerla. A quienes son animafílicos, les gustará la tesis inicial, aunque les desagradará lo gráfico (aunque escueto) de algunas narraciones que denotan violencia física o verbal. ¿Alguien esparaba que un perro no se peleara a muerte?

En fin, creo que es un buena propuesta de inicio de año. Prometo no dejar que pase el mes sin realizar el comentario de un gran libro de Ken Follet. Estén pendientes.
 

martes, 6 de diciembre de 2011

Tirano: Los hay más en la actualidad....



La simple expresión suena como a sarna en la piel de los valores humanos modernos. Al pensar en un tirano, pensamos en un personaje por completo autoritario, deleznable, ambiicioso y egoísta a más no poder. Mejor sumerjámonos un poco en las aguas de la historia para atemperar estos prejuicios.

El "tirano" favorito de la Historia de México es, sin lugar a dudas, Porfirio Díaz. Pero incluso sus detractores reconocen que sin su mano dura, sin sus habilidades políticas y sisn su capacidad de extender el poder sobre las instituciones y los sátrapas regionales imperantes en nuestro famoso y decadente siglo XIX, México probablemente hubiera pasado a la historia...literalmente hablando.

En épocas de la Grecia Clásica, donde la democracia hacía sus pininos en las inmediaciones de Atenas, el concepto de Tirano era un tando distinto; cuando menos, más amplio. Ciertamente se le denominaba tirano a aquella persona que de manera autócrata atraía hacia sí todas las facultades del gobierno y de la cosa pública. Pero también eran tiranos aquellos que, por causas de extrema necesidad o fuerza mayor (inminente pelígro, diríamos en la actualidad) asumen de manera temporal una centralización en la toma de decisiones. De hecho, había tiranos que con la venía de sus respectivas asambleas o senados acaparaban el poder y "sacaban al buey de la barranca". Julio César es el más famoso de todos, aunque haya trascendido los libros con el adjetivo de "dictatore", que a algunos les sonará análogo al término que nos referimos.

¿De qué viene todo este comentario previo? No se entiende la historia de un mercenario griego, protagonista principal de la novela de Cristian Cameron, si no entendemos el desarrollo del término. El protagonista principal no es el tirano, sino un mercenario contratado exprofeso para contribuir a la resolución de los problemas de la ciudad, cuyo jefé máximo es el titular de la Novela. Bonito juego de palabras: un mercenario colabora en al éxito de los planes de un tirano.

Kineas es un veterano de la guerra de Macedonia contra el Imperio Persa. Perteneciente al cuerpo de caballería de las huestes de Alejandro Magno, le corresponde participar en las batallas decisivas de la guerra. Tiene la fortuna de encabezar las cargas de caballería en las batallas de Issos y Gaugamela. Dado que es un mercenario y no un macedonio, es despedido a las primeras de la victoria, dejándole un amargo sabor de boca. Quería continuar con sus aventuras.

Con la fama que le precede, dado que es un veterano triunfador en oriente medio, Kineas es contratado (como mercenario de nuevo) para adiestrar a las milicias de caballería de una colonia griega en el extremo norte del Mar Negro.

La primera mitad del libro resulta entretenida al exhibir el devenir de nuestro estimado Kineas, por mar y por tierra, hacia la ciudad de Olbia. En el camino se vuelva amigo de un espartano, reúne a sus compañeros de guerra y enfrenta las hostilidades de los pueblos salvajes de la estepa asiática. Por azares del destino, conoce a una lideresa de uno de tantos clanes, de la cual, con el tiempo terminará por enamorarse.

Ya llegados a la ciudad de Olbia, los retos son innumerables: entrenar a los hijos de los nobles en la disciplina militar y los valores de la caballería. Efectuar misiones diplomáticas de importancia clave para la colonia griega, aguantar las veleidades y el mal genio del TIRANO, que fue quien lo ha contratado....pero sobre todo, enfrentar un peligro creciente de parte de Macedonia. Mientras Alejandro Magno permanece en asia menor, conquistando Bactria y el Indo, su cacique regional Zoprionte ha decidido conquistar la parte norte del mar muerto y sus magníficas estepas, prolíficas en la producción de trigo. Claro, todo en detrimento de Olbia, Pantepecum y las tribus escitas que cabalgan libremente por esos territorios. ¿Será capas Kineas de superar todos los retos, y lograr vencer en la batalla final? ¿El amor de una bárbara es el camino deseado para un Ateniense de cepa, filósofo y guerrero?

El libro es una buen tratado de estrategia militar, y aprenderán mucho de las formaciones clásicas de guerra de tiempos antiguos. A quienes nos gusta la novela histórica, este es el libro ideal para unas tardes amenas de lectura. Si por el contrario, eres de gustos que no abarcan la historia o la novela  militar, puede resultarte un tanto cansado por el cúmulo de referencias en griego y en otros idiomas antiguos. Puedes confundirte con la terminología.

No es una novela muy elaborada en su trama. De hecho, no se entrelazan historias. Simplemente seguimos la línea cronológica de Kineas y sus breves devaneos mentales, producto de sueños y visiones místicos y premonitorios. Cual pitonisa antigua, el rey de los escitas tiene un chamán que considera a Kineas la clave para que la alianza entre los pueblos de las estepas y los colonos griegos triunfe por encima de las falanges macedonias.

Christian Cameron no es un novelista, es un historiador. Y con este ejemplar nos demuestra que puede desenvolverse con solvencia en tales géneros literaros. Repito: con solvencia, no con maestría. De hecho, ya estarán a la venta los otros dos escritos con los que pretende completar una trilogía, aparte de TIRANO: TORMENTA DE FLECHAS y JUEGOS DE FUNERALES. Desde mi particular punto de vista, este libro es recomendable, con las precauciones del caso.

jueves, 17 de noviembre de 2011

“Por eso estamos como estamos”

¿Merecemos los problemas que estamos viviendo?imagen 2
Debo de advertir que la anterior exclamación debería de ir “entre comillas” en vez de ir con los evidentes signos de interrogación. Es muy dado en el lenguaje coloquial del mexicano atribuir a agentes externos a nuestro propio ser todas las desgracias y los sinsabores que atajan nuestra vida nacional, ni importar si hablamos del presente, del pasado…incluso del mañana.
Considero que el libro de Carlos Elizondo (titulado de la misma manera que este artículo) pretende romper con este primer prejuicio que subyace en el colectivo inconsciente del mexicano. Tenemos la situación que nos merecemos, porque simplemente tenemos el gobierno que queremos. Ahora sí. Nuestra participación ciudadana, nuestro espíritu crítico, nuestra participación – o no participación- en las elecciones y los procesos cívicos de importancia en la vida del país ha provocado, o simplemente ha permitido, que los políticos y los gobernantes actuales hayan tomado las medidas que en la actualidad nos perjudican o simplemente benefician de manera pírrica.
Generalmente, en los primeros semestres de una carrera universitaria, hay materias de tronco común, entre las cuales siempre existirán un par o más que llevan al análisis político y social de nuestra contemporaneidad nacional. Pues bien, creo que este libro cubriría con creces dicho espacio, superando el lenguaje coloquial de “echarle la culpa al gobierno” de manera fácil y poco argumentada.
¿Por qué tiene la culpa el gobierno?  ¿Por qué tienen la culpa los políticos? Este libro nos presenta el análisis y las conclusiones de Carlos Elizondo, con un lenguaje lo suficientemente culto para ser descriptivo y presentarnos “los pelos de la burra en la mano”, sin por ello caer en el academicismo de quien se dedica a la investigación, convirtiendo su diálogo en una glosa literaria de altura. Ni es un lenguaje vulgar (entíendase popular) ni tampoco cae en el academicismo petulante.
Para empezar, el análisis del libro describe la situación actual: somos un país con un crecimiento mediocre, con legislaciones atávicas que en buena parte impiden el desarrollo económico y social que necesita el país, un corporativismo político que se ha preocupado más por adquirir o recuperar el poder que en ejercerlo de manera responsable y productiva. Muchas de las instituciones que existen en nuestro México actual sencillamente no responden a las necesidades del México actual, porque fueron hechas para el México de otras épocas. Las políticas públicas de nuestros gobernantes pocas veces responden al deseo de poner al país un escalón arriba de lo que ahora está. Pareciera que la historia de México ha enseñado a los mexicanos que lo importante no es progresar, sino sobrevivir.
Hablando de historia, el Doctor Carlos Elizondo realiza una retrospectiva sobre la historia, la economía y la sociedad de México, a partir de la Independencia. Se demuestra cómo la irregularidad institucional, las diferencias ideológicas y la falta de un sentido de nación perjudicaron grandemente la constitución de nuestra nación como una patria en condiciones de poder integrarse de manera efectiva al concierto mundial. Respecto del porfiriato, el autor ataja las causas y los factores que se combinaron en esta etapa de desarrollo económico y desigualdad social, que a la postre acarrearían la simiente de la Revolución Mexicana.
Históricamente hablando, pareciera que nos hemos movido de manera pendular entre dos grandes políticas de organización estatal.  La fragmentación y la centralización. Cada una propició momentos de relativa estabilidad política, pero al mismo tiempo de ineficiencias administrativas que terminaron por auspiciar movimientos sociales que pugnaban por cambios: Los liberales defendían el federalismo, y los conservadores el centralismo. El federalismo propició que muchos estados no apoyaran al Gobierno Federal en la guerra contra Estados Unidos, y esa falta de fondos provocó un gobierno anémico permanentemente. Los gobiernos estatales tenían sus propios impuestos, los cuales se negaban a compartir con la federación. El porfiriato y el mismo gobierno posrevolucionario propiciaron un centralismo en los hechos, con un federalismo simulado. Esto provocó una relativa tranquilidad del país, al tiempo que las diferencias políticas e ideológicas eran castigadas con una mezcla de autoritarismo y represión.
En la actualidad, mientras vivimos en la merecida transición a la democracia, pareciera que regresamos a la otra parte del recorrido pendular. Los gobernadores, en tiempos del PRI, se sentían lacayos que obedecían. Ahora se sienten virreyes que mandan y controlan TODO  durante y después su gobierno.  Casi no cobran impuestos, pero tienden la mano para recibir abundantes participaciones federales. Y digo abundantes porque, como lo demuestra el libro de Carlos Elizondo, ahora los gobiernos gastan como nunca en la historia del país. Y si a esto agregamos que la nueva autonomía federal les ha dado la potestad de recurrir a préstamos mediante permisos autorizados o falsificados (Coahuila de los Moreira….perdón, ¡el verdadero nombre del Estado es Coahuila de Zaragoza!) caemos en la cuenta de que los nuevos “virreyes” tienen dinero como nunca en su vida, el cual no se ha transparentado de manera satisfactoria en cuanto a su uso. Hay demasiadas lagunas en la ley de transparencia que permiten bajo distintos argumentos reservar la información, cuando la política pública adecuada sería permitir que nos enteráramos de cómo se gastó HASTA EL ULTIMO CENTAVO.
En la segunda parte de su libro, el autor realiza un recorrido bastante interesante sobre porqué las reformas que tanto necesita el país no han podido llegar. Tenemos una democracia del siglo XXI con instituciones del siglo pasado. En tiempos del corporativismo unipartidista no se pudo modernizar al país institucionalmente hablando. Ahora que tenemos una democracia débil, con instituciones partidistamente fragmentadas, la rebatinga por el poder ha propiciado la inmovilidad. No tenemos siguiera un proyecto de país….tenemos varios. Muchas personas están de acuerdo en que incluso el país necesita una nueva  constitución, que proponga un nuevo modelo de país. Pero con estos legisladores, provoca pánico el siquiera pensarlo.
En fin, somos un país de monopolios, sean públicos, privados o sociales. Somos un país de desigualdad económica con un grupo de privilegiados una masa creciente de personas a las que cada vez les cuesta más trabajo ascender en la escala de la movilidad social. Somos un país donde se privilegia la “palanca” en vez del mérito. Y hablamos tanto a nivel privado o público. Lo que importa es cómo y con quien te relacionas….poco importan tus capacidades y tus méritos personales.
No todo son malas noticias. En la parte final del libro, al autor nos propone, a manera de síntesis una serie de temas que, debidamente modificados, podrían constituirse en las políticas públicas que propiciaran que nuestro país diera ese salto de calidad que otras naciones acertadamente están proyectando. El Doctor los llama “los temas de la Agenda”. Me permito parafrasearlos para una mejor comprensión:
1.       Regular mejor las actividades que afectan el proceso de toma de decisiones en el Congreso, con reglas claras y efectivas que permitan prevalecer el interés de los votantes por encima de los intereses partidistas o corporativos.
2.       Reformas electorales que permitan premiar a los buenos funcionarios y a los ciudadanos poder participar en la política sin pertenecer a un partido.
3.       Modificar las reglas del juicio de amparo, para evitar los abusos.
4.       Una reforma laboral que actualice y haga competitiva, sin perder el sentido de justicia social a la ciudadanía trabajadora de nuestro país.
5.       Fortalecer los derechos de los consumidores.
6.       Promover las competencias y hacer más eficiente la regulación.
7.       Abrir los mercados que están cerrados por ley.
8.       Modificar el sistema educativo, basándose en el mérito.
9.       Proveer sistemas de saludo genuinamente universales.
10.   Impuestos más generales, con tasas más bajas: reforma fiscal.
Para concluir, debo de aclarar que el libro no es para cualquiera. Es más un libro de lectura y análisis que un libro que alguien puede tomar por curiosidad. Si lo que deseas es una lectura recreativa, no la vas a encontrar en este ejemplar, pues no es su objetivo. Sin embargo, si te interesa separarte de las típicas opiniones de los mexicanos medianamente informados y poder aprender, preocuparte y luchar con ideas y hechos por el cambio del país, este libro es una buena oportunidad para ti. Una sociedad que conoce y argumenta, es difícil de engañar y también difícilmente olvidará los errores de quienes nos gobiernan.
En la tónica de las líneas anteriores, considero que POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS es una lectura recomendable para instruirnos en serio sobre la situación actual y la situación posible de nuestro país. No he terminado estas líneas cuando me entero de que la querida autora Denisse Dresder acaba de publicar un libro que bien podría ser complementario de éste que estoy reseñando. Se llama EL PAIS DE UNO. Creánme que se me hace tarde para comprarlo y leerlo.
Mcp. Eduardo Campos Hernández.
PARA SABER MÁS:
Elizondo Mayer-Serra, Carlos. POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS. Editorial Debate. 2011.

jueves, 10 de noviembre de 2011

TOMAS SEGOVIA, testimonio de un destierro prematuro.


Si a alguien se le puede aplica la máxima que hizo famoso el finado Cabral "No soy de aquí, ni soy de alla", es al estimado escritor Tomás Segovia. La vida lo desterró por culpa de las circunstancias a la tierna edad de 13 años, viajando por varios países; terminó afincado en nuestro querido México. Tristemente, también podemos decir que la naturaleza misma de la existencia humana lo ha "desterrado" de nuestra estancia terrenal, no sin antes llevarse un considerable cúmulo de premios y reconocimientos.

El poeta español Tomás Segovia, afincado en México desde 1940, murió en la madrugada del martes a los 84 años de edad. El escritor, que nació en Valencia en 1927, se exilió tras la Guerra Civil en Francia, Marruecos y, finalmente, México, donde estudiaría Filosofía y Letras.

«Yo no pertenezco ni a un país ni a otro, ni a ningún grupo, generación, corriente literaria ni nada parecido. Esto no lo he buscado, simplemente creo que así fue mi destino. Considero que soy un desarraigado. Me desarraigaron, porque yo era un niño. De eso no culpo a nadie», afirmaba. Además de la poesía, Segovia cultivó el teatro, el ensayo, la narrativa y la traducción (Rilke, Bloom, Lacan...), así como el cine y la difusión cultural.

Antes de su incineración, el cuerpo del poeta fue velado por familia, amigos y compañeros de letras como Joaquín Díez-Canedo, director del Fondo de Cultura Económica; Javier Garciadiego, director del Colegio de México, y los escritores Enrique Krauze, Ana Clavel, José María Espinasa, Eduardo Vázquez Martín, Fabio Morábito o José de la Colina. Krauze reconocía que «no creo que haya existido, y esto era opinión de Octavio Paz, un prosista y, aún mejor, un poeta de la talla de Segovia».

A lo largo de su carrera, Tomás Segovia recibió importantes galardones:

Premio Xavier Villaurrutia en 1972,
premio Alfonso X de Traducción en 1982, 1983 y 1984,
premio Octavio Paz en 2000,
premio Juan Rulfo en 2005 y
el premio Federico García Lorca en 2008.

Entre sus obras destacan:
 «La luz provisional» (1950),
«El sol y su eco» (1960),
«Figura y secuencias» (1979),
 «Cantata a solas» (1985),
 «Otro invierno» (2001) 
 novela «Cartas de un jubilado» (2010).

Afortunadamente, nos deja un poemario inédito, titulado «Rastreos», que, en palabras de su viuda, María Luisa Capella, está «completamente terminado y listo para publicarse».